domingo, 1 de agosto de 2010

Y YA LLEGA...

Sí, parecía que no iba a llegar nunca, pero mañana es el día de la prueba de la Beta. Hoy hace justo quince días que me transfirieron a Óptimo y Óptima, nuestros embrioncillos. Mañana a las ocho de la mañana voy a hacerme el análisis de sangre, y el médico me llamará al mediodía (sí, así, al mediodía, sin especificar la hora ni nada). Esas horas son espantosas, son el broche final a estas dos semanas en las que he tenido momentos de "no poder más" con la tensión. Y es verdad que por muy tranquila que estés, se acumula una tensión mental que a medida que avanza se convierte en tensión física también, y acabas llorando de eso, de pura rabia e impotencia, de puro estar escuchando pasar los segundos dentro de tu cabeza y no tener más señal que los dolores de regla tan fuertes que he tenido durante la noche. Una voz en la cabeza (cielos, ¿empiezo a oír voces?) te grita "¿¡pero es que soy la única que se da cuenta de que el reloj está parado?!"...
Estos últimos días lo he pasado especialmente mal. Polidori también, aunque a él le cueste más expresarlo. No porque no muestre sus emociones, es un maestro en expresarlas con palabras o con gestos. Yo creo que es más bien por prudencia o por protección. Es un tema tan delicado, que quizá una sola palabra puede hacerte saltar un resorte y venirte abajo, o arriba (porque también hay muchos momentos de auténtico entusiasmo e ilusión). Uno pierde un poco el control de sus emociones. Y te sientes inseguro, perdido.
En un proceso así, a los hombres llega un punto en que la ciencia les dice: ya no te necesitamos. Tu hembra está engendrada y a partir de aquí tú ya vas por libre, si quieres te quedas en la madriguera, o no. No es fácil para ellos, lo único que se les pide es una muestra de semen.
Yo no, claro, yo le pido todo. No podría haber hecho esto sola. Él ha sido mi apoyo constante, mis pies, mis manos, mi cabeza, mi risa, mi todo. Sé que lo ha pasado muy mal. Y yo no he expresado más mi malestar por no herirlo a él. He sido más fuerte por él. Sabemos que pase lo que pase, nos tenemos a nosotros, y eso es lo más importante.
Bueno, tras estas dos semanas de vida "sin" (sin alcohol, sin tabaco, sin piscina, sin sexo), podemos decir que mañana es el gran día y que
ALEA IACTA EST.

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